ACTIVIDADES LUZ DORADA GLOBAL

Aura y Chakras

Aura y Chakras el Motor de la Vida

El Aura y los Chakras, nosotros mismos

Para poder vivir plenamente y alcanzar nuestras metas, es necesario que comprendamos cómo estamos conformados, qué somos, cómo funcionamos y la importancia que tiene nuestro sistema energético en nuestro cuerpo y en nuestra vida.

Las personas somos seres de consciencia habitando en un cuerpo terrenal y desde que encarnamos, nuestro ser de consciencia toma la forma del aura y los chakras. Imagina esta relación como una computadora: el cuerpo es el hardware; los chakras son el sistema operativo que nos permite acceder a la información dentro del disco duro y éste último sería el aura o nuestra consciencia.

En otras palabras, el cuerpo es el vehículo en el que viajamos a través de esta dimensión, mientras que el aura y los chakras son la estructura con la que manejamos el cuerpo físico.

Los chakras son vórtices en los que fluye la energía que alimenta el cuerpo. Los siete chakras principales se encuentran ubicados a lo largo de la columna y hasta la parte superior de la cabeza. Cada uno de ellos tiene relación con las glándulas que permiten que funcionen todos los sistemas del cuerpo.

 

Cómo funcionan los Chakras

El séptimo chakra gobierna la glándula pineal y parte del cerebro; el sexto chakra se encarga de la glándula pituitaria, otra parte del cerebro y los ojos; el quinto chakra rige garganta, tiroides, boca y oídos; el cuarto chakra gobierna el timo, los pulmones y el corazón; el tercer chakra corresponde al sistema digestivo: páncreas, hígado, suprarrenales, estómago, bazo, parte de los intestinos y el colon; el segundo chakra rige al sistema urinario y reproductivo; y el primer chakra gobierna la próstata en hombres y el equivalente a la próstata en mujeres, generalmente conocido como punto G.

La energía fluye a través de estos siete chakras formando las capas del aura. El aura es el YO, es la consciencia que contiene TODA nuestra información. En ella se encuentran las imágenes con las que construimos nuestra visión del mundo, los recuerdos de la infancia, las reminiscencias de vidas pasadas e incluso algunos indicios de vidas futuras.

El aura se expresa mediante colores que a su vez están relacionados con emociones. Por ejemplo, es común que se diga que alguien se ha puesto rojo de coraje o verde de envidia. Es importante señalar que no hay colores buenos ni malos, lo que los diferencia es la cantidad de luz que hay en ellos.

Los colores oscuros y opacos son reflejo de emociones negativas estancadas dentro el aura y los chakras, mientras que el color dorado, el más iluminado, representa la divinidad que es parte de nuestro ser.

Quienes somos energéticamente

Nosotros somos seres de conciencia manifestándonos en energía. La energía que emanamos se comunica con el cuerpo mediante las emociones, éstas, y no las palabras, son el lenguaje al que atiende nuestro cuerpo.

De acuerdo a nuestra experiencia terrenal, a las vivencias de nuestro cuerpo y a lo que hemos aprendido de quienes nos rodean, construimos las creencias con las que interpretaremos el mundo.

Si estas creencias están cargadas de pensamientos negativos como: “Todo es difícil”, “Todo cuesta” o “La vida no es justa”, crearemos nuestra vivencia a partir de esa información distorsionada.

Vivimos nuestras creencias porque realmente creamos lo que creemos. Si soltamos las creencias negativas que hemos adquirido en nuestra experiencia de vida, podemos dejar fluir libremente a las emociones que corresponden a nuestra naturaleza de seres de luz: alegría, humor, amor, gozo, felicidad.

Así, crear la vida que queremos es posible cuando armonizamos nuestra aura y chakras y nos conectamos con la divinidad de la que formamos parte y forma parte de nosotros.

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“Más que impresionar, mi intención es de inspirar a la gente para que se conozcan a sí mismo. El ser maestro implica tener discípulo, yo prefiero tener alumnos a quienes motivar para que crean en ellos mismos, ya que lo que ven en mi, está en todos.”