ACTIVIDADES LUZ DORADA GLOBAL

sexualidad

La Nueva Sexualidad

Somos espíritus que decidimos encarnar para experimentar los placeres que el cuerpo nos ofrece.

Para ejercer control sobre las personas y su cuerpo, la religión le otorgó un valor negativo a la sexualidad y así, al cargar de “pecado” algo tan natural como el sexo, trataron de negar la divinidad innata de las personas y las incitaron a rechazar su sexualidad como una condición para complacer a Dios.

Sin embargo, esta creencia resulta absurda, dado que si Dios creó hombres y mujeres con genitales y libre albedrío ¿Cómo es posible que el sexo sea algo de lo que debamos avergonzarnos?

En las primeras culturas, como en la antigua Babilonia, se ofrecían servicios sexuales en honor a sus dioses, lo cual no era considerado prostitución, sino un ritual sagrado que beneficiaba a la comunidad.

Sin embargo, con el posterior desarrollo de las religiones dominantes, se transmitieron juicios negativos acerca de la sexualidad y se propagó el machismo como un recurso para posesionarse del cuerpo y la reproducción de la mujer.

A través de leyes absurdas se le restringieron las mismas libertades que se le permiten al hombre y se le forzó a ocupar un lugar de sumisión que no fue decidido por Dios, sino por quienes se autoproclamaron sus representantes en la Tierra.

Las creencias distorsionadas respecto al tema de la sexualidad han provocado que muchas personas se castiguen por sus genitales y manifiesten enfermedades sexuales, las cuales se producen por frustración, culpa, miedo, vergüenza y otras emociones negativas que son enviadas al segundo chakra y causan un desequilibrio energético en el cuerpo.

Es común que algunas personas presenten infecciones o malestares tras tener relaciones sexuales, dado que por programación han aprendido a expresar su sexualidad con culpa.

Desde diciembre de 2012, momento en que nuestro sistema solar entró a la cuarta dimensión, las personas se han conectado más con su cuarto chakra y ahora se permiten con mayor facilidad reconocer su valor y confiar en la naturaleza de su cuerpo.

Adolescentes y jóvenes están construyendo nuevos entendimientos respecto a la sexualidad, mientras exploran opciones de vida distintas a las tradicionales.

Este proceso de descubrimiento, ejercido con responsabilidad, es una oportunidad para experimentar y vivir a plenitud las distintas posibilidades de encontrar placer en nuestro cuerpo.

El sexo es una expresión del cuerpo que además de todos los beneficios a nivel físico, también puede ayudarnos a expandir nuestra consciencia; tal es el caso del sexo tántrico, práctica en la que se busca que la eyaculación, tanto masculina como femenina, en vez de expulsarse, ocurra hacia dentro como una especie de implosión.

La energía del orgasmo se retiene por un instante y luego sube por la medula espinal, siguiendo la forma del kundalini hasta la glándula pineal, donde finalmente se libera.

Esta explosión provoca un estado de consciencia tan intenso que hace posible alcanzar el Nirvana. Lo ideal sería que fuese una experiencia complementaria, es decir, que ocurra en compañía de una pareja, sin embargo, también se puede practicar de manera individual.

Lo más importante en el sexo tántrico es crear orgasmos de energía que generen estados positivos en el cuerpo y la consciencia.

El sexo trae consigo múltiples beneficios a nuestro ser: a nivel biológico, propicia la liberación de endorfinas, sustancias que nos provocan la sensación de placer y bienestar; practicado con integridad y honor, es una expresión de deseo y amor hacia el otro, que además de satisfacer el gusto de ser tocado, ayuda a la persona a sentirse valorada y más conectada con su pareja.

Una manera de establecer plena conexión sexual con nuestra pareja es procurar complacerle sin bajar nuestras propias necesidades, de este modo el sexo se convierte en una búsqueda conjunta del placer.

Para hacerlo una experiencia tanto espiritual como placentera, sugerimos que traten llegar al orgasmo con la columna vertical erguida, es decir, en una posición vertical más acorde a los niveles espirituales.

Una vez que estén por alcanzar el orgasmo, retengan la respiración y traten de dirigir la energía hacia las partes superiores de su cuerpo. Con algo de práctica, podremos controlar y dirigir el orgasmo, que fue el regalo que nos dejó Dios para recordarnos nuestra divinidad.

Publicaciones relacionadas: